Sin duda, lo que más he echado en falta de este terruño bañado por el Mediterráneo son esos seres verdes estrepitosos que de unos años para acá roban por estos lares las migas a las palomas y dominan parques sobre tórtolas, gorriones, lavanderas, urracas, mirlos y otros emplumados; amén de compartir generosamente reinado con perros, gatos, ratas y soportar estoicamente los despropósitos de la especie más grotesca, presuntuosa e idiota, la humana.
Honor a ese extraño periquito acromegálico que con su repertorio interminable de chillidos y parloteos marcianos, logra por momentos acallar las molestas voces de las torpes criaturas bípedas que se alimentan de Mourinho, Guardiola, Patria y tele.
Fabuloso bicho, oigan.
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