lunes, octubre 03, 2011

Barrionalista

Bueno, vuelvo a escribir después de un tiempo apartado de la red. Vuelvo a pesar de que odio las redes sociales, la vida virtual, internet... pero también odio el teléfono y llevo casi doce meses (o sin el casi) pagando 9 € mensuales por un servicio que no utilizo. Hace un año que no enciendo el móvil, lo detesto. Tanto aborrezco ese engendro que soy incapaz de encenderlo siquiera para llamar desde él para darme de baja. Totalitarismo. Coacción mental sutil. Hijo putas. O quizá solamente sea dejadez, incoherencia y despropósito hecho way of life. Hijo putas de todas formas.

Después de arduos meses en el exilio, de bar en bar en el extranjero, retorno a mi barrio. Qué feo es. He estado en Puente de Vallecas, que no sería una antología del diseño, precisamente, pero... Cornellá, bendita seas, que jodidamente atroz eres. Lo más bonito son los pasos de cebra y lo más interesante el gorjeo de las tórtolas. ¡Qué sitio, hermanos!

¡Ah! Su delicado urbanismo, su emocionante noche, sus cálidas paradas de metro, la vitalidad del paseo del colesterol...

En fin, vuelta al herrumbre; de nuevo en casa.