Con la triste noticia de la muerte del cantante y guitarrista de Los Porretas me he despertado esta mañana, así que le dedico la entrada de hoy a ellos.
En mi B.S.O el rock urbano estaría a la cola de mis preferencias, pero Los Porretas han sido la excepción. Sus letras sencillas, su sonido desenfadado y sin ínfulas, las constantes referencias al entorno más inmediato.... Eran esos tipos que encontraba de chaval en los parques con la xibeca y las chupas, esos tíos de barrio sin pretensiones aparentes que reían y fumaban sentados en las espalderas de los bancos, esos "pasotas" que paseaban ese "macarrismo" amable que inundaba mi barrio y que me fascinaba.
Siempre me recordaban mi niñez y mi adolescencia. Quizá por ésto, por refugiarme en la nostalgia, me siguen gustando. O quizá no tenga que haber ninguna razón emotiva: simplemente me gustan.
Esta canción y ellos, encarnan, en cierta manera, el espíritu del blog.
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